Ante la crisis de natalidad que experimenta Occidente, una multinacional ha decidido desarrollar una nueva línea de negocio, que consistirá en la creación de unos robots con aspecto de auténtico niño que, en Navidades, puedan compensar la ausencia de infantes a los que engañar con lo que un sesudo y muy malhumorado analista definió como «la mayor estafa en masa de la Historia»: los regalos de Papá Noel y/o Reyes.
Así, por un módico precio se podrá alquilar un niño que, sin molestar ni manchar, se ilusionará con anticipación y durante la apertura de cada paquete, que, en definitiva, se dejará engañar como si se un auténtico tierno infante se tratara.
Como las Navidades sin niño son, a la postre, un rollo, terreno abonado para «cuñaos» y similares, los no-niños rescatarán a muchas familias. Por eso se piensa que el volumen de negocio será inmenso.
Aunque se cree que la principal demanda será de alquiler, los niños también estarán disponibles para su venta y, si así se estima conveniente, se guardarán igual de sencillamente que las bolas del árbol de Navidad. Lo que no está nada claro es si habrá o no mercado de segunda mano.


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