Fragmento de artículo publicado en ABC el 24 de enero de 2008
Tal y como la sartén podría decirle al cazo, José María Aznar, el ex que repite mucho más que el ajo, ha dicho de José Luis Rodríguez Zapatero que “le sobran arrogancia y sectarismo y le faltan coraje y talento”. Tan cabal definición podría esculpirse en piedra; pero, dado el perfil del cantero, no estaría de más cubrir con un tupido velo lo de la arrogancia. La soberbia del presidente del Gobierno, disimulada con medias voces y miradas perdidas, es incuestionable; pero, ¿mayor o menor que la del propio Aznar? En España padecemos con frecuencia el protagonismo ejecutivo de líderes que, antes que cualquier otra cosa –amigos, éxito, paz, respeto– quieren tener razón. No está muy claro en qué consiste eso de tener razón aunque demuestran los hechos que no crea riqueza, ni bienestar, ni concordia, ni seguridad, ni nada de cuanto cabe esperar de una labor de Gobierno.

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