Para: Daniel Martín
De: Salvador Monsalud
Asunto: Vasallaje periodístico
Enviado: 31 de marzo de 2056
Recibido: 31 de marzo de 2026
Mi muy estimado Daniel:
Perdone que haya tardado tanto en escribirle, pero he pasado unos días regulares por culpa de la dieta del centro donde me reeduco ─por obligación del Estado/Unión─ y la llegada de la primavera, dos elementos que me deprimen sobremanera, este por sus consecuencias fisiológicas, aquel como síntoma de la estolidez humana.
Mientras convalecía de estos alifafes que me han aquejado, he estado buscando artículos de prensa de su época y, más allá de los que se hayan censurado, censurado y/o eliminado, me ha costado encontrar algo de talento y, sobre todo, un mínimo de libertad e independencia, que eran los dos puntos esenciales que exigía cualquier periodista digno de la segunda mitad del siglo XX.
En su época, con guerras en Ucrania, Irán y muchos otros sitios, con las amenazas rusas, chinas, totalitarias, a la vuelta de la esquina, con la decadencia de las democracias occidentales por el feroz rebrote de la estupidez excluyente negadora del otro… ya prácticamente había desaparecido la prensa libre, si es que alguna vez la hubo… aunque ahora recuerdo a personajes como Walter Conkrite, Jean-François Revel, Indro Montanelli o Manuel Martín Ferrand que sí consiguieron desarrollar sus respectivas carreras libres de servidumbres, y no siempre en las mejores condiciones.
Sin embargo, en 2026, y no solo en lo que entonces se conocía como España, lo habitual era que los distintos medios, y los distintos periodistas, escribieran más al servicio de su señor, ya fuese persona física o jurídica, que en busca y defensa de la verdad y la justicia, como a bien tuvo a enseñarnos nuestro buen señor don Quijote. No voy a poner ejemplos concretos, no vaya usted a tener pinchado el mail, pero recuerdo cómo este periódico solía publicar por la mañana editoriales en plena connivencia con la siguiente rueda de (no) prensa de La Moncloa, o cómo la gran mayoría ocultaba datos y/o magnificaba otros al servicio de este partido, ese interés económico o aquella corriente de opinión.
Lamento no poder darle buenas noticias sobre las perspectivas del periodismo. Como con todo, la cosa irá a peor. Ya en su propia época era prácticamente imposible que nadie mínimamente independiente y con talento escribiese en ningún sitio. Viejos santones que en otras épocas habían volado libres, por la edad o lo que fuese ya se habían rendido a este o aquel interés. Sí, casi todos los plumillas se postraban sin pudor ante sus “mayores”,
Y ya en los años 30, cuando la doxa, la opinión, se impuso como principal modo de conocimiento, se instauró la nueva proskynesis, en la que a los periodistas, a modo de juramento hipocrático, se les exigió la promesa de fidelidad y sumisión al interés que fuera… Y, para no dar mala imagen, se creó un procedimiento para cambiar de chaqueta, muy complejo, aunque no sé si ha habido uno o dos casos en los varios lustros que lleva en vigor esta medida… pues la información política prácticamente ha desaparecido tras el fragor de la prensa rosa y/o deportiva.
Como era inevitable, surgieron algunos rincones internáuticos en donde se defendió el periodismo libre, pero, en tiempos de las cavernas de la caverna, apenas son voces en el desierto que atraen poca o ninguna atención, y no por miedo, sino porque la gente prefiere vivir bajo el influjo, casi imperio, de la diosa Memez.
Ahora que releo mi mensaje, me doy cuenta de que hay más pesar que humor, y le pido disculpas por ello. Abrazo enorme y mucho ánimo,
Salvador Monsalud
Imagen creada con Gemini


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