En aquel tiempo los coches crecientes comenzaban a poblar las calles. Los automóviles eran cada vez más grandes, pero las plazas de garaje, calles y carreteras seguían siendo las mismas.
Paradójicamente, al mismo tiempo se era plenamente consciente de la emergencia climática… que más adelante se mostraría en lo que ahora llamamos las Grandes Catástrofes. Cuanta más energía se debía ahorrar, más grande el coche, a saber, más energía para moverlo… y, en este sentido, daba igual si eléctrica, térmica o nuclear.
Afirmó Couchoud que la Historia era una sucesión de concursos de ver quién meaba más lejos, lo que era una manera elegante de obviar las habituales competiciones entre gobernantes sobre el tamaño de sus atributos sexuales.
Muchos expertos afirman que el construir coches cada vez más grandes obedecía a la necesidad de compensar las muchas inseguridades que se iban añadiendo a las de toda la vida por culpa de las redes sociales.
Lo realmente triste, es que coches crecientes frente a ideas menguantes, lo que ha devenido en trágico en este año en el que escribo, a saber, 2055.
Salvador Monsalud


Ah ! Couchoud gran filósofo de lo breve…doblemente bueno…como le dijo Baltasar a Melchor…
Ciertamente la micción urgente de nuestros gobernantes, es de quien orina más lejos y fuerte,
a ver si alcanzamos a mojarle el potito a los asiáticos del otro lado… aunque nos hagan ceniza antes de tiempo….