El profesor/segurata

por | Feb 18, 2026 | Meditaciones marxianas | 0 Comentarios

Para: Daniel Martín

De: Salvador Monsalud

Asunto: Educación

Enviado: 11 de febrero de 2056

Recibido: 11 de febrero de 2026

Estimado Daniel:

Si no me equivoco, usted se gana la vida ─es un decir─ como profesor… y no se puede hacer una idea de lo mucho que le compadezco… ¡Qué mal funcionaba la educación allá en su época! Por culpa de una legislación delirante, una sociedad muelle que exigía buenas notas sin rigor ni excelencia, unos colegios públicos infrafinanciados y unos centros privados copados por fondos de inversión, las víctimas resultaron ser los estudiantes… cuya ignorancia, cuya incompetencia resultante de tantos desmanes, quizás haya sido la causa de todo lo que acontecerá en los 30 años que separan su época de la mía.

Aunque en 2026 yo trabajaba en la universidad y no en un colegio, comenzaba a verse ya el típico estudiante montaraz y escasamente alfabetizado, con ningún interés en su entorno ni en el conocimiento, pero altamente respaldados por unos (ir)responsables políticos que los animaban con la mentirosa afirmación de que eran «la generación mejor preparada de la Historia».

De manera similar al gran Couchoud, aunque a este le ocurrió en los años 60 y en la universidad de Navarra, si terminé abandonando la enseñanza fue porque comencé a encontrarme con alumnos ignaros de pose entre chulesca y simiesca, que apenas hacían nada pero que iban pasando de curso como por arte de magia oscura, pues todos conocíamos el truco e, incluso, éramos cómplices.

En aquella época, recuerdo, que alguien fuese un motivado era un insulto, y poco después, tras la creación de la UENA, el exceso de motivación, pues podía irritar  y generar envidias entre los conciudadanos, se tipificó como delito de egoísmo afraternal.

No sé cuándo comenzó la cuesta abajo definitiva del trabajo de profesor, pero sin duda tuvo que ver con la creación de los programas de inteligencia artificial al alcance de cualquiera. Los chavales, desde el principio, la usaron como inteligencia sustitutiva, lo que comenzó a convertir a los profesores en seres −¡objetos!− prescindibles.

Ciertamente, ChatGPT, Gemini, Claude y demás hermanos daban los contenidos más masticados, infinitamente más manipulados, lo que satisfacía sobremanera a estudiantes y suponía una seria competencia para el profesor.

A eso se unió el hecho de que, a causa de unas condiciones laborales infames, cada vez hubiese menos profesores. Los veteranos se iban cansando, deprimiendo y/o cambiando de sector, y no había nuevas vocaciones.

Así las cosas, creo que fue en 2037 cuando a unos cuantos resistentes se les ocurrió la idea de equiparar al maestro con los guardias de seguridad, al tener estos un convenio colectivo infinitamente más ventajoso.

Y así, mientras se apostó definitivamente por la IA adormecedora como directa responsable del adoctrinamiento, perdón, de la ilustración de los futuros súbditos /ciudadanos, los profes ahora en 2056 son, oficialmente, simples guardianes de los chavales.

Ya para terminar, que no le quiero entretener ni deprimir más, le confirmo que, en la región española, aún hoy no se ha creado una sola norma educativa por consenso. Pero no le enumero todos las leyes educativas creadas desde la ley Moyano de 1857, porque sería una labor inabarcable incluso para la IA más avanzada.

Un cordial saludo,

Salvador Monsalud

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