Publicado por Manuel Martín Ferrand en ABC el 6 de octubre de 2012
Si nos perdemos el respeto los unos a los otros, y especialmente se lo pierden entre sí los cargos del Estado, la democracia, que tiene más de formal que de esencial, se viene abajo y nos disuelve a los ciudadanos, imprecisamente representados y sin las debidas referencias parlamentarias, en un magma de confusión y desesperanza que recuerda tristemente los años anteriores a la Transición.

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